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La asombrosa historia del señor Cebolla

Lucas Haurie .
 La asombrosa historia del señor Cebolla
Sergio Cebolla es crítico con los pactos que su partido está realizando con Podemos

Mi nombre es Cebolla, Sergio Cebolla. Señor Cebolla podría haber sido uno de los seudónimos que usaban los atracadores de «Reservoir Dogs», la ópera prima de Quentin Tarantino. No correrá la sangre como en la legendaria película pero aquí también estamos ante la posible irrupción en escena de un personaje distinto. Alguien al que la palabra más adecuada para definirlo a botepronto es «independiente». Miembro de la ejecutiva provincial del PSOE sevillano, este licenciado en Derecho, que trabaja como administrador de fincas, pretende concurrir a las primarias en las que en verano los socialistas elegirán a su candidato a la presidencia del Gobierno y en el gabinete de prensa de su agrupación casi ni le ponen cara: «Hace un año que no aparece por aquí», revelan tras facilitarnos su teléfono.

Si la expresión «persona normal» tiene sentido alguna vez, es referida a gente como Sergio Cebolla, único propagandista de sí mismo en esta pelea desigual. «¿David contra Goliat? Algún amigo me ha dicho que no llego ni a David», escribía en un blog que acaba de volver a usar después de casi dos años: «Seamos valientes porque, como decía Miguel Ángel, el mayor peligro al que nos enfrentamos no es que nuestra meta sea demasiado elevada y que no la alcancemos, si no que nuestra meta sea demasiado baja y la logremos». Como algunas de las estrellas de la nueva política, el señor Cebolla procede del universo de la comunicación. En 2010, dirigió un programa semanal en la extinta Punto Radio en el que ofrecía el asesoramiento jurídico a ciudadanos de modo «ameno y accesible».

Su proyección pública es modesta, por no decir nula. Necesita 9.700 avales, el 5% de la militancia nacional del PSOE, para abandonar su estatus actual de precandidato, un reto imposible de lograr sin la ayuda del aparato. «El inconveniente es que no tenemos acceso al censo. Si alguien se pone en contacto con nosotros, nos confirman si es militante o no pero carecemos de medios. Es decir, partimos con una desventaja acuciante», dice Cebolla. De donde se deduce que si logra reunir esas casi diez mil firmas, algún empujón le habrán dado desde su Andalucía natal para facilitarle la tarea. «Ha existido una controversia entre el PSOE andaluz y el PSOE federal, y los periodistas han querido buscar una continuación en la presentación de mi precandidatura». Que será una evidencia en el caso de que ésta se sustancie, porque ni un militante andaluz va a firmar un aval sin el permiso de Susana Díaz.

Es evidente que Sergio Cebolla no sería capaz por sí mismo. Apenas sobrepasa los dos millares de seguidores en twitter, a los que recientemente ha deleitado con un fragmento de Fernando Pessoa que bien podría estar autodedicado. «Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos». La cuenta de su candidatura, abierta el 5 de junio con el nombre de @yoapoyoaSergio, se paraba anteayer en la asombrosa cifra de 21. En todo el discurso de Cebolla subyace una mala opinión de Pedro Sánchez, más allá de que pretende ser su adversario en las primarias. «No coincide lo que dice con lo que hace», asegura, si bien coincide con él en que «el mensaje a la ciudadanía en las elecciones municipales es que la izquierda tiene que ponerse de acuerdo para gobernar». Aunque le reprocha que «transmita a los ciudadanos que va a hacer algo y hace lo contrario. Hacer afirmaciones como la de que no pactamos con Podemos para después pactar… eso genera desconfianza. Yo no quiero tener que pactar con nadie pero si la gente dice que la izquierda debe ponerse de acuerdo para gobernar, nos tendremos que poner de acuerdo. Pues explícalo y dilo. Si quieres convocar unas primarias, no digas que vas a convocarlas, sino que el comité federal se reunirá y decidirá que se convocarán las primarias cuando proceda». Y remata con el gran cañón Bertha argumental: «Pedro Sánchez votó en contra de la dación en pago. Yo me posicioné públicamente porque creía que era un error histórico, pero él, siendo diputado, votó en contra de todos los que tienen un problema hipotecario en este país».

Raquítico equipo

Sergio Cebolla, cuyo raquítico equipo lamenta sotto voce la desconsideración con la que fue tratado en su única visita a Ferraz. A los pocos días de lanzar su candidatura, nunca ha ostentado un cargo público. «Llevo veinte años trabajando, así que me presento libre de cargas, personal e individualmente, sin ningún tipo de condicionamiento limitante por parte de nadie» y con toda la fuerza de la inexperiencia, que él considera que «es una supuesta debilidad… pues lo considero un punto fuerte: ante el reto histórico que tiene el PSOE de cambiar el país, cuanto menos contaminado se esté por las instituciones o por el sistema, más fácil será acometer la tarea». Un canto a la virginidad del personaje, caso de tener éxito, que más rápidamente habrá ascendido del total anonimato a las altas magistraturas del Estado en la historia de España. Eso, sin ningún género de dudas.

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