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Uno de los problemas que podemos enfrentar a cualquier edad es el de ser incapaces de decir “no”. Eva Bach y Anna Forés, autoras del libro “La asertividad” (Plataforma Ed.), nos ayudan a dominar el arte de no ceder ante las presiones ajenas.
1. A tu jefe/a, cuando te pide algo que excede tus funciones. Si hay confianza puedes decirle: “Esto no me corresponde a mí. Si quieres que lo haga yo, tendré que dejar lo que estaba haciendo. Dime si prefieres que siga con lo otro o me ponga con esto, porque hacer las dos cosas no es posible”.
2. A tu pareja, cuando te propone un plan que no te apetece. Con nuestro compañero/a siempre tiene que haber confianza para decir: “Esto no me apetece nada. ¿Pensamos otro plan que nos apetezca a ambos?”. También se puede optar por hacer cada uno algo distinto y citarse al terminar.
3. A una persona que te pide dinero o algo que no quieres prestar. Hay que denegar las cosas con respeto y sin excesivas explicaciones, por ejemplo: “Hay cosas que no me importa prestar, pero otras no quiero dejarlas, ni siquiera a las personas que aprecio y en quienes confío plenamente”.
4. A una amiga que te pide favores continuamente. Si tienes suficiente confianza, esa cercanía y proximidad te permitirán echar mano del sentido del humor. Prueba con: “Querida amiga mía, a partir de hoy te va a tocar a ti hacerme un favor a mí y es no pedirme tantos favores…”.
5. A tu madre, que espera que vayas de visita cuando a ella le apetece. Este tipo de exigencias pueden significar cosas muy distintas: que se siente sola, que nos pide un poco más de atención… Háblale en tono cariñoso: “Ese día no me viene bien, pero sabes que te quiero y que iré a verte en cuanto pueda”.
6. A una proposición atractiva que, en el fondo, no te conviene. Sé sincera y diplomática: “La propuesta que me hace es muy buena y, a pesar de ello, voy a tener que rechazarla porque no la considero conveniente para mí en mi situación actual, ya que tengo otros compromisos”.
7. A tus hijos, cuando sobrepasan el límite que tú has fijado. Hay que recordar la norma, hacer notar que se ha vulnerado y ofrecer alternativas. Por ejemplo: “Te tienes que acostar a las diez y ya son y cuarto. Como veo que no te acuerdas, mañana te avisaré a las diez menos cuarto para que te vayas a la cama.”.
8. A tus hijos, cuando te piden “chuches” y no quieres que los coman. Diles que las pueden tomar en pequeñas cantidades y sólo de vez en cuando porque son perjudiciales. Si aún así las piden, argumenta: “Sé que te apetecen, pero hoy no toca y aunque insistas va a seguir siendo no”.
9. A alguien que te pide que hagas algo con un: “Seguro que no te importa”. Si te quieren forzar a algo, no lo permitas, dí claramente: “Me puedes pedir lo que quieras, pero por favor no des por hecho que voy a hacerlo. Tú siéntete libre para pedírmelo y dame a mí también la libertad de decidirlo”.
10. A un “pretendiente” que te pide el teléfono y no te apetece dárselo. Lo mejor es denegarlo abiertamente y con respeto, para no crear falsas ilusiones: “No voy a darte mi teléfono, lo siento. Nuestras expectativas no son las mismas y prefiero dejarlo claro desde el principio”.
Resumiendo y teniendo en cuenta las diferentes técnicas y visiones, podemos aclarar o definir unos pilares fundamentales:
– Haz que te traten como te mereces. No dejes que nadie domine tu tiempo ni tus decisiones.
– No inventes excusas. Si no quieres hacer algo, simplemente no quieres, no es un no puedes por…
– Expresa tu opinión y deja clara tu postura. Que nadie de por sentado lo que tú quieres o piensas.
– Aprende a establecer límites. Es preferible “parar los pies” a alguien que estar toda la vida escapando o estallando a solas.
– Mis límites no tienen porqué ser razonables. Son mis valores y mis pensamientos. Por cada razonamiento que busques a favor, otra persona encontrará uno en contra. 
Espero que esto nos ayude un poco a todos y todas a aprender a decir NO de vez en cuando. Pero también a aprender a identificar un NO, porque esta enseñanza es simple: NO es NO. Y si querías haber dicho Sí, pues haber dicho Sí. Eso nos ahorra mucho tiempo y malos entendidos.

Para terminar con este tema, un poema del gran Mario Benedetti
Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero
ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño
ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero
no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo
oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado
y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano
y nunca más
puedes cerrarla.

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